La malaquita es un mineral del grupo V (carbonatos) según la clasificación de Strunz, de fórmula química Cu2CO3(OH)2 (Dihidroxido de carbonato de cobre (II)). Posee un 57,0% de cobre. Su nombre viene del latín malachites, en alusión a su color. En la antigüedad era usada como colorante, pero hoy en día su uso es más bien como piedra semipreciosa.

La Malaquita se utiliza como remedio para las náuseas y es recomendable para las personas que viajan. Es bueno ponerla sobre los párpados cerrados para aliviar el glaucoma o las cataratas.

En la Antigüedad se esculpía en Malaquita la representación del Sol con aureola los rayos, y se usaba para atraer la suerte y conseguir que desviara los celos, las envidias y el mal de ojo. También para que se alejaran los males que ocasionaban las tormentas geofísicas. Calma las crisis emocionales y da paz y sosiego para hacer más duradera la convivencia de la pareja.

Por ser el símbolo del planeta Venus es recomendable intercambiarla como regalo entre los enamorados. Si, teniendo en cuenta una pieza de Malaquita entre las manos, hacemos respiraciones profundas y contamos de diez a cero, ayudaremos a que el estómago se libere de presiones y desaparezcan las molestias y la pesadez. Pequeños trozos de Malaquita colocados en la caja de un negocio atraen clientela.

Los colores y los trazos de los anillos concéntricos, en forma de ojo, son los que le dan nombre a la Malaquita Ojo de Pavo Real.Desde las épocas egipcia, griega y romana hasta nuestros días, la Malaquita ha sido apreciada como piedra ornamental, pero también se le ha dado importancia como amuleto defensor contra agoreros, hechiceros brujos o videntes malintencionados.

Siempre se ha esgrimido como escudo protector de maldiciones de maldiciones o mal de ojos. Los antiguos romanos la colocaban sobre el vientre de las parturientas, con lo que aseguraban un buen parto.