Al ágata negra, también conocida como Ónix, se le atribuyen propiedades capaces de curar gripes o simples resfriados. Han sido utilizados en la antigüedad para tal efecto.

Cuando hablamos del Ágata negra no hablamos de un mineral propiamente dicho, sino que se trata de un conjunto de variedades de microcristales de cuarzo. En realidad, son variedades de calcedonia que presentan bandas de varios colores poco contrastados. Por este motivo es normal ver hablar de la Ágata negra como cristal y no como cuarzo, aunque por sus propiedades se asemeje más a un cuarzo que a un cristal.

La diferencia de colores aparece porque en cada zona la estructura y el número de inclusiones en la calcedonia varía, con lo que cambian sus propiedades. El ágata se encuentra en rocas volcánicas cuyo tamaño puede variar desde milímetros a varios metros.

Se caracteriza por presentar una serie de bandas concéntricas de colores similares, opacos y translúcidos, que recuerdan el corte de un tronco de árbol en sentido circular.

Puede adoptar diversas formas y presentarse en muchas variedades. Es una roca dura y resistente a los reactivos químicos. Se emplea también para construir pequeños morteros.

Existen algunas variedades, que en realidad son calcedonias con distintas inclusiones, como ágata dendrítica, ágata musgosa o piedra mocha, ágata de paisaje, ónix u ónice, ágata de fuego, sardónix o sardónica, ónix negro, entre otras. Reciben estos nombres por los colores y dibujos que forman sus bandas.